Como parte del aprendizaje, los niños comienzan a descubrir que hay cosas que no pueden realizar por si solos, como por ejemplo ponerse una media, los zapatos o encajar una pieza en un rompecabezas, la dificultad por no alcanzar el logro de manera inmediata suele provocar frustración.

Las frustraciones que los niños experimentan mientras juegan o enfrentan diferetes situaciones cuando no resultan como ellos esperan, de cierta forma llegan a ser educativas, ya que con una adecuada orientación y guía, podemos fomentar el desarrollo y la perseverancia frente a la necesidad de insistir y ver las diferentes alternativas de solución o negociación que tocará enfrentar al niño en diferentes situaciones.

Definitivamente, se trata de un doble aprendizaje donde se permite experimentar las diferentes alternativas de solución por un lado, y aprender a mantener la calma y desarrollar paciencia como un medio necesario para alcanzar algunas metas, sin duda aprendizajes necesarios para la vida.

Cuando la frustración empieza a desbordar es necesario que como padres  podamos  intervenir para tranquilizar al niño y ofrecer ayuda para resolver el problema, sirviendo de modelo para que aprecie cómo se puede responder frente a la misma situación, y ayudando para que el niño encuentre una manera diferente de hacer las cosas y pueda darse cuenta de donde estaba su error. Esto no quiere decir hacer las cosas por él, sino brindarle una pequeña ayuda que le permitirá tener seguridad y  éxito en su desempeño.

Por ello, es importante tomar en cuenta las siguientes recomendaciones que nos ayudaran como padres para orientar a nuestros hijos cuando presenten estas conductas: 

1. El comportamiento puede esconder una necesidad de llamar la atención o comunicar algo.

Se debe reconocer que los niños pequeños están en proceso de aprendizaje y varios de los comportamientospodrían estar relacionados al intento de  comunicar algo. Es posible también, que al momento de explorar los materiales, tiren los objetos para intentar averiguar el funcionamiento del juguete. Cuando te das cuenta por qué el niño está comportándose de una determinada manera será más fácil ayudarle.

2. Promueve la comunicación con tu niño y dale opciones

Al intervenir cuando el niño tira las cosas, es importante usar un  lenguaje sencillo para que lo pueda comprender. “Pórtate bien” no deja claro que es lo que se espera que haga, debemos ser claros e indicar cual es el comportamiento  aceptable. Por ejm. “Si lanzas tu carro se puede romper y no podrás seguir jugando, puedes deslizarlo así, observa”. Es importante explicar lo que se debe o no hacer con ese objeto.

3. Ser persistente y mostrar que hay una consecuencia

En caso que el niño tire los juguetes después de haberle indicado, y aún sabiendo las otras opciones, se puede proceder a enfrentarlo con una consecuencia como por ejemplo guardar el juguete para que no lo siga haciendo, así dejaremos en el niño la posibilidad de recuperarlo bajo la condición de usarlo de la manera adecuada y darle la oportunidad de volver a intentarlo más tarde u otro día.                                       


4. Permite que tenga una respuesta emocional al límite.

Frecuentemente a los niños les molesta mucho cuando les mostramos las consecuencias de un comportamiento.  Puede que lloren o se enfaden, lo que no es malo, se trata de una respuesta saludable, más aun si recibe la contención y acompañamiento de los padres. Por otro lado, darle lugar y reconocimiento a las emociones ayuda a que las puedan expresar y lierar, sintiéndose más calmados para estar bien nuevamente.

5. Dar opciones de lo que pueden hacer

Ciertamente cuando se acaba la rabieta, conversar con el niño acerca de dónde y qué cosas pueden tirarse. Por ejemplo, mencionarle sobre las pelotas (por ejemplo: pelotas blandas lanzarlas a una cesta). Es bueno enfocarse y darse cuenta  en lo que sí pueden hacer en vez de solamente decir “NO lo hagas”. Así, los niños aprenden nuevas cosas y obtienen más recursos.

Los niños a temprana edad no saben cómo comunicar o expresar saludablemente sus emociones. Cuando puedan encontrar las palabras o hacer algo que ayude a su intención, podrán utilizarlo, mientras tanto es importante pasar por diferentes etapas de aprendizaje e ir alcanzando la madurez emocional necesaria para canalizar adecuadamente sus emociones.


PSIC. ANA DEXTRE
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