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Uno de los momentos más duros de enfrentar en la vida suele estar relacionado a la pérdida, la separación o el alejamiento físico o emocional de los seres queridos. En el caso de la separación o divorcio, podemos hablar no solo del cambio de la perspectiva de vida, si no de los planes frustrados, la percepción de fracaso, el temor e incertidumbre frente a lo que vendrá y la manera en cómo se enfrentará esta nueva etapa (con o sin hijos) sin la compañía de la pareja. Todas estas variables suelen vivirse como una crisis emocional intensa generadora de inestabilidad y sufrimiento que afecta la calidad de vida, condición con la que se aprende a vivir mientras se atraviesa el duelo y se vuelven a encontrar razones en la vida por las que merezca la pena ser vivida.

Las razones más frecuentes que llevan a la separación suelen estar relacionadas a los siguientes aspectos:

1-  Inadecuada conformación de la pareja desde el inicio de la relación, es decir, pueden existir condiciones como: diferencias culturales, sociales, económicas, celotipia, dominancia, dependencia u otros que auguran una dinámica conflictiva dentro de la relación, pero aún así se conforma la pareja.

2-  Dificultades producto de algún trastorno o diferencias profundas de personalidad, esta incompatibilidad se aprecia cuando la etapa de la ilusión disminuye, llevando a la pareja a vivir una disfuncionalidad o toxicidad que pasa de situaciones intensas de agobio mutuo a discusiones frecuentes, incluso por cuestiones simples y aparentemente sin sentido.

3-  Problemática como consecuencia de los intentos de sobrellevar la relación y    mantenerla. Uno de los miembros de la pareja llega a despersonalizarse, pudiendo llegar a la anulación, sometimiento o evitación en los intentos por rescatar la relación, sin embargo, cuando el objetivo parece haberse alcanzado surge el resentimiento llegando a culpar al otro de todo el desgaste producido en el proceso de rescate.

4-  Deterioro por estrés laboral, económico o familiar, que lleva a la pareja a la postergación de ambos, poniendo en prioridad las emergencias surgidas en el presente dejando de lado la atención al vínculo entre ambos. Este deterioro lleva a la pareja a pasar por sufrimiento o agotamiento emocional de manera aislada, sin involucramiento del otro, por lo que se vive la relación con un enorme vacío y soledad.

Se podría decir que las razones mencionadas además de la escala de valorizaciones de los miembros de la pareja pueden dar espacio a complicaciones mayores como la infidelidad o la falta de compromiso involucrando a un tercero o tercera, dando lugar lo que se conoce como trauma de traición, que afecta muchísimo la estructura de la relación de pareja.

Finalmente podemos concluir que la separación afecta la calidad de vida por ser un proceso de deterioro que termina con el alejamiento de la pareja, este proceso se inicia dentro de la relación y concluye con el término, por ello es necesario analizar qué fue lo que llevó a la ruptura y que tanto tiene eso que ver con la manera en cómo nos conducimos en la vida, por lo tanto, que parte de responsabilidad tiene cada uno de los miembros de la pareja, asumiendo lo que corresponde como un aprendizaje, un darse cuenta que nos lleve a atendernos y trabajar en las debilidades para poder salir adelante reconstruyendo aquellos aspectos que se vieron dañados dentro del difícil camino de la separación.

Si estás pasando por un proceso de separación, es importante que sepas que se trata de un proceso que toma tiempo en ser resuelto y que el dolor es inevitable. Si notas que te está costando mucho trabajo afrontar la situación y no cuentas con suficientes recursos de afrontamiento, busca ayuda profesional para sobrellevar esta etapa sostenida por las herramientas que puedes aprender en psicoterapia.


Lic. Sarela Quiroz
Psicóloga Psicoterapeuta
Máster en Terapias de Tercera Generación