La mediocridad es un estilo o enfoque de vida para muchas personas, es una palabra que cuando la escuchamos, nos produce la sensación de insulto u ofensa, inmediatamente se nos viene a la cabeza, la imagen de una persona que no se esfuerza por lo que quiere, no tiene aspiraciones, vive quejándose por todo o pierde el interés de desarrollar al máximo su potencial, para algunos es un defecto y para otros es una limitante, ya que hace que se permitan lo mínimo como aceptable, aferrándose a un eterno estado de confort que los encierra en un no arriesgarse, no intentar, no evolucionar, no elegir, de alguna u otra forma no vivir y sólo existir.

O te adaptas al sistema o el sistema se encargará, de hacerte saber que no eres parte él”, decía el jefe a su equipo de trabajo, parece dura la frase, pero es una concepción interesante y útil; sí el sistema busca la excelencia, no permitirá a nadie que no esté alineado a ella, pero si por el contrario, el sistema fomenta la mediocridad, rechazará al que quiera cambiarla o cuestionarla y muchos en un afán de adaptación decidirán quedarse en el medio, ocultos entre la multitud para estar seguros.

Existe en la actualidad una tendencia muy marcada a la tolerancia o permisividad de este mal, tanto es así que se va camuflando y ya no la rechazamos totalmente, sino que convivimos con ella, haciéndola parte de nuestra vida, es como si la concepción acéptate a ti mismo y amate tal y como eres, se generalizará tanto que ha trascendido el fin del amor propio y ha mutado hacia el conformismo maquillado de autoestima, la premisa radica en aceptar nuestra versión personal actual, sin pensar que está no es nuestra mejor versión, siempre hay espacio y vida para más, por tanto es importante cuestionarnos y ser autocríticos, rechazamos la mediocridad cuando la vemos en el otro y la juzgamos duramente, pero la aceptamos cuando es parte de nosotros y la disfrazamos, auto engañándonos y justificando nuestra falta de acción.

Al negarnos a explotar nuestro máximo potencial, nos conformamos con un trabajo que no nos satisface, porque pensamos que al menos tengo con que pagar las cuentas, mi relación de pareja no es lo que deseo pero no hago algo para mejorarla, quisiera tener un mejor estado físico pero me da flojera levantarme temprano a hacer ejercicio, podemos mencionar muchos ejemplos pero lo que queda claro en cada uno de ellos, es que todos queremos algo mejor en la vida, deseamos cumplir con nuestras expectativas, pero no queremos asumir el reto o el trabajo que significa ir y hacerlo realidad, acostumbrándonos a una vida sin emoción y sin satisfacción, renunciando a lo que deseamos sólo por comodidad.

Si has leído hasta aquí, te habrás dado cuenta que en algún momento de tú vida y por alguna razón has caído en las garras de este mal y la pregunta es ¿qué puedo hacer para no volver a caer? o ¿qué hago para sacar mi máximo potencial?, pues el camino no es sencillo el primer obstáculo es vencerte a ti mismo y a todas las excusas que surgen de ti, para seguir manteniéndote en tus hábitos conformistas, así que el primer paso es hacer un autodiagnóstico de tu vida, para tal fin te recomiendo usar la técnica del circulo de la vida en que podrás valorizar cada aspecto de tu vida con un puntaje del 1 al 10 y cuanto más alto sea el número, más alto es tu nivel de satisfacción, el segundo paso es revisar las áreas con puntuaciones más bajas y determinar cuáles serán tus objetivos para aumentar tu satisfacción, el siguiente paso es definir las acciones inmediatas para iniciar el camino hacia una nueva versión de ti, ten presente que la voluntad y la motivación son el primer paso pero aun así, tendrás días en que ellas te abandonen, entonces ese el momento decisivo entre avanzar o quedarte en el mismo lugar, por tanto no te permitas abandonar, tus compromisos contigo mismo , recuerda que lo que haces, no es por motivación, que tu meta no es inmediata sino que tienes un fin superior.

El segundo gran obstáculo a vencer, es bloquear a todas las personas que te dirán que es imposible, siempre existirán personas que quieren verte en el mismo lugar y que juzgan a los demás en función a sus propios parámetros, como ellos no lograron lo que deseaban en la vida, quieren convencerte de que tú tampoco lo lograrás, así que ten mucho cuidado porque abundan por todas partes, aprende a bloquearlas o aléjate de ellas para que no te desanimen.

Por último ten presente que una vida sin riesgos es muy aburrida y te hundirá en la mediocridad, si tu situación actual te trae tranquilidad, pues me alegro por ti pero siempre hay algo en nuestro interior que queremos y está allá afuera esperándonos, así que no te conformes con lo bueno cuando puedes tener lo extraordinario.

Rosa Tenazoa
Psicóloga Psicoterapeuta