Como padres somos partícipes de diferentes  conductas de nuestros hijos. Sin embargo, algunas conductas podrían ser perjudiciales para nuestros pequeños.  Cada niño adquiere mayor autonomía, según la crianza que recibe y su propia madurez neurológica, aprenderá a guiarse por lo que necesita y desea dentro del entorno. Poco a poco va aprendiendo a gestionar sus emociones. La frustración puede procesarse hasta  llegar a un acuerdo. Sin embargo, existen niños con dificultades para poder autoconregularse, en estos casos, suelen dejarse llevar por la emoción manifiesta pudiendo llorar, reír, exaltarse, gritar, etc. De manera intensa, desbordada, evidenicando dificultad para adaptarse a la vida cotidiana de manera eficiente. Las causa pueden ser variadas, fundamentalmente se aprecia dificultad a elaborar procesos mentales que permitan el autocontrol, esto puede deberse a inmadurez de las funciones ejecutivas necesarias para la adaptación como la planificación, organización y flexibilidad de pensamientos entre otros, o por un inadecuado patrón de crianza donde los padres no están posicionados como figuras de autoridad, existiendo carencia de límites. Cuando nuestro niño se enfrenta a una situación desagradable, puede ser propenso a no tener un manejo asertivo de la situación, dificultando su capacidad de adaptación.

En cuanto seamos pacientes, acompañemos y guiémos a nuestros hijos cuando se están desbordando, contribuirémos en la búsqueda de la autoregulación del menor, la misma que permitirá la independencia y autonomía necesaria para adaptarse a su entorno.

Signos de impulsividad

  • El menor tiene un enfado y no es capaz de controlarse por más de 10 min.
  • No es capaz de respetar las reglas de un juego a pesar de comprenderlas.
  • Protestas desmesuradas a una propuesta que va en contra a sus intereses.
  • No tiene paciencia para leer las instrucciones de los juegos, sea cual fuere.
  • Presencia de conductas que ponen en riesgo la integridad del menor.

De acuerdo con Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, se puede poner en práctica algunas recomendaciones:

  • Analizar qué tipo de comportamiento tenemos frente a ellos,  si  nos enojarnos seguido o cuando lo hacemos nos descontrolamos los niños pueden imitar.
  • Establecer consecuencias de sus actos, por ejemplo: si gritan o no cumplen con sus responsabilidades, no van a tener permiso para ver una película o salir a jugar.
  • Para aprender a seguir instrucciones, podemos seguir los procedimientos de una receta de cocina, o un juego de mesa. Al respetar las reglas, ayudará a controlarse y adquirir seguridad.

Si la situación persiste, es importante contactarnos con un profesional para recibir el apoyo necesario y una intervención adecuada para hacer frente a esta situación.


Psic. Ana Dextre
Psicología Integral Yo Puedo
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