Hoy en día, las últimas tendencias de intervención en el ámbito psicoterapéutico rescatan mucho la importancia del lenguaje. El lenguaje de alguna manera estructura nuestros pensamientos, y desde un punto de vista más amplio, nuestra psique. Preguntémonos con sinceridad: ¿Qué es más fuerte? Decir “te amo” o decir “te estimo”. Lo más probable es que coincidamos en la primera opción, entonces ¿Por qué no hablar de auto amor? Sostengamos el anhelo por nuestro mayor bienestar posible. Amémonos a nosotros mismos primero.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” se expresa en la biblia, como referente cultural de nuestra sabiduría colectiva y aún hoy, después de más de 2000 años, siguen vigentes estas palabras. Les invito a reflexionar sobre este punto, tomando en cuenta que uno de los mecanismos de nuestra psique es la proyección, si consideramos esta función de la mente, podemos concluir que nuestra forma de relacionarnos con los demás es un fiel reflejo de la forma como nos relacionamos con nosotros mismos. A continuación, contemplemos algunas señales o aspectos sobre qué implicaría amarnos a nosotros mismos.

  • Para amar hay que conocer. Hagamos un esfuerzo por mirarnos, observemos con atención nuestras conductas y, así mismo démonos cuenta también de nuestros pensamientos y emociones. Si estamos más en contacto con nuestro mundo interior, será más fácil “abrazar” la complejidad de lo que somos.
  • Aceptación. Muchas veces se confunde la resignación con la aceptación, resignarse es adoptar una postura pasiva e incluso victimista. Aceptarnos nos empodera al hacernos conscientes de nuestras virtudes y defectos.
  • Respetarnos, si nos respetamos nos cuidamos, y así naturalmente trabajaremos activamente para buscar las condiciones más favorables para nuestro bienestar. Tendremos la capacidad también para poner límites sanos. Ser capaces de decir que no a lo que no queremos es un signo de amor propio.
  • Por último, “la otra persona es otro yo”, conectar con nuestra esencia nos libera del ego y fortalece nuestra empatía. Si somos colaboradores, compasivos y solidarios es una clara señal de que hemos avanzado mucho en el camino del desarrollo personal. Si amamos mucho, nuestra actitud ante la vida será siempre la de compartir.

Lic. Psic. Fiorella Tinoco Salcedo.
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