Un tema frecuente en el ámbito del consultorio psicológico es la dificultad, en ciertos casos, para «soltar» o «dar vuelta a la página» a una situación dolorosa del pasado  que comienza a calar en el momento presente del paciente con pensamientos invasivos y catastróficos. Estos pensamientos, reales o no, están estrechamente ligados a nuestra experiencia emocional. Por ello, es importante regalarnos un espacio especial para darnos cuenta de qué es lo que sentimos y frente a qué tenemos esos sentimientos y cuanto daño nos hace albergar esos sentimientos.A continuación, algunas sugerencias que pueden ser útiles en este proceso de «dejar ir lo que ya pasó».

1) Perdona y perdónate. ¿Qué es perdonar si no es el reconocimiento y la aceptación de que somos seres humanos? La verdad es que todos tenemos un lado luminoso y un lado que desearíamos cambiar. Ya sea por el daño que causamos a otros o a nosotros mismo. Perdona y perdónate,  quizá no podrás cambiar lo ocurrido, pero sí podrás cambiar tu presente y tu futuro si lo dejas atrás y te quedas con el aprendizaje de la experiencia y cómo podremos integrarla a nuestra vida.

2) La palabra perdón no basta. Para empezar la forma de decirlo es importante. El tono de voz debe ser desde nuestros corazones, desde nuestra humildad y no desde la cabeza o ego. Pedimos perdón con la suavidad de una caricia que se le hace a un niño herido. Pedir perdón requiere tener un sentido real de arrepentimiento, dejar a tras el falso orgullo y reconocer el daño que se pudo haber causado.

3) Actos reparadores. El perdón debe involucrar tanto nuestros pensamientos como nuestros sentimientos y también nuestras acciones , las que elegimos realizar. Este punto es extremadamente saludable. Al pedido de perdón debe seguirle algún detalle que evidencie el reconocimiento del error cometido y así mismo la formulación de un compromiso que propicie el rescate de la confianza en el otro y en nosotros mismo.



Lic. Psic. Fiorella Tinoco Salcedo
Psicología Integral Yo Puedo
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