Hoy en día vemos como se evaden responsabilidades, cómo se espera que sea el otro el que haga el esfuerzo mientras algunos buscan mantenerse en su zona de confort. De igual manera en algunas parejas la promesa de hacer feliz al otro nos aleja de ser protagonistas de nuestra propia felicidad. Por alguna causa aprendemos a responsabilizar al otro de lo que corresponde a nuestro bienestar, se culpa al gobierno de su mala gestión, al alcalde de la falta de limpieza y seguridad, al ex que cortó la relación o se fue con otra persona, al profesor que puso nota desaprobatoria, en fin, una serie de episodios en los que nuestra participación resulta ser tan pasiva a la expectativa que el actuar de la otra persona tenga tanto peso y responsabilidad sobre lo que cada uno de nosotros debe asumir, es así que debemos aprender a hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestras equivocaciones, de nuestras decisiones,  de nuestros logros, etc. Para poder así tomar las riendas de nuestras vidas y por ende comprometernos en que nuestro actuar tendrá una consecuencia favorable o desfavorable en nuestra vida.

Cuando responsabilizo al otro:

  • Dejamos en manos del otro decisiones que repercuten directamente sobre nuestro bienestar.
  • Me convenzo que no soy capaz de tomar decisiones acertadas.
  • Evito asumir el rol protagónico que nos hace alcanzar la madurez emocional.
  • Perdemos el control y accionar sobre la situación que nos atañe directamente.
  • Culparemos al otro de las equivocaciones y por ende no seremos parte de la rectificación.
  • Se desarrolla un auto concepto disminuido y carente de seguridad que se convertirá en un estilo de afrontamiento.
  • Mientras no se asuma la responsabilidad y se culpe al otro, las cosas no van a cambiar, pues al ser parte del problema y no proponer un cambio, los resultados serán los mimos.

Cuando asumo mi responsabilidad:

  • Podemos ser más conscientes y cuidadosos de las decisiones que tomaremos en nuestra vida.
  • Cuando tomemos decisiones, en caso no sean efectivas, nos dejarán un aprendizaje.
  • Podemos ser capaces de corregir los errores.
  • Asumimos un rol activo y maduro en nuestra vida.
  • Podemos reconocer la participación de los demás, pero no dejamos en manos de otros la decisión en nuestra vida.
  • Se fortaleza la autoconfianza y autoestima.
  • Asumir la responsabilidad se relaciona con autonomía y madurez emocional.

Asumir la responsabilidad de nuestras decisiones implica hacerse cargo de sí mismo, del autocuidado, del derecho a ser conscientes en nuestro actuar y del derecho también a equivocarnos, quizá no siempre hagamos lo más acertado, pero aprenderemos a hacerlo si nos comprometemos a tomar las riendas de nuestro propio destino, dejemos de responsabilizar a los demás de nuestra felicidad o infelicidad, de nuestros logros o fracasos, de nuestros aciertos y errores, porque aún haciendo lo que el otro propone, siempre será nuestra decisión lo que hagamos y por ende nuestra responsabilidad.


Lic. Sarela Quiroz
Psicóloga Psicoterapeuta
Yo Puedo psicología Integral. 991-988772 / 965 703600