En la crianza de los pequeños apreciamos la existencia de un especial interés en el desarrollo académico, con el que se pretende generar recursos para la vida de manera que cuando el pequeño crezca, tenga estrategias suficientes para encontrar un buen puesto laboral, sea eficiente, competente y con ello tenga asegurada su tranquilidad financiera para cubrir sus necesidades y pueda además tener y disfrutar de lo que desee. Sin embargo, el énfasis en lo académico está haciendo que en muchos casos, las responsabilidades y participación de los pequeños en casa, se vea restringida o limitada, escuchamos a muchos padres referir que lo único que los chicos deben hacer es estudiar, más nada, el resto lo harán los adultos, papá y mamá, como si tender la cama, ordenar la habitación, lavar los servicios entre otros, resultara un esfuerzo tal, que limitaría el aprendizaje en los niños.

Está comprobado que en la vida como adultos, en algún momento además de trabajar debemos cumplir responsabilidades domésticas por más sencillas que estas sean.  Incluir a nuestros pequeños en el cumplimiento de responsabilidades domésticas traerá los siguientes beneficios:

  • Trabajo en equipo, en ese sentido, cada niño sabrá que su participación tendrá un efecto positivo en el grupo familiar, es decir, si limpio u ordeno mi cuarto, tendremos más tiempo para compartir en familia en lugar que sólo uno de ellos limpie.
  • Autovaloración, en este caso, el saberse capaz de poder mantener un determinado orden o hacerse cargo de sus necesidades, contribuye con la seguridad y la autovaloración, asociada a lo que el niño es capaz de hacer por él y por los otros miembros de la familia.
  • Reconocimiento del logro, de esta manera, el niño aprende que lo que hace fue producto de su propio esfuerzo, es decir, se percibe una consecuencia positiva como consecuencia del esfuerzo realizado.
  • Independencia, un niño va haciéndose cada vez más independiente con el pasar de los años, muchas veces el niño se ve limitado porque se le hace todo en casa, y así crece pensando que debe recibir de todo y que no tiene porqué hacer nada más. Realizar tareas domésticas le enseñará a atender sus propias necesidades, por lo tanto, su sentido de independencia en la vida, le permitirá asumir retos y sentirse seguro de enfrentar proyectos que requieran su participación.
  • Organización, al existir participación en diferentes actividades, el niño aprende a establecer prioridades y a optimizar su tiempo de manera que pueda cumplir con sus responsabilidades. Claro que las actividades deben ser proporcionadas a la edad de desarrollo del menor, no se trata de sobrecargarlo, tampoco de mantenerlo al margen indiferente al trabajo doméstico.

El desarrollo académico resulta tan importante como el desarrollo personal,  no existe calidad profesional sin calidad humana, ser buen profesional no siempre hace una buena persona, busquemos el desarrollo integral que involucre el crecimiento académico, personal y social.

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Lic. Sarela Quiroz
Psicóloga Psicoterapeuta
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